Una carta par tí

Querida flor:

Te vi nacer un frío día de primavera. Eras tan linda y con tanta vida por delante que la curiosidad hizo que me interesara por ti.

Desde mi altura vi como crecías, como tus hojas verdes se hacían más y más grandes y cómo tu primer pétalo se desperezó y vigoroso se mostró al mundo. Ese día fue muy especial, empezabas a mostrar cuanta belleza escondías, lo linda que llegarías a ser.

Poquito a poco las mariposas empezaron a darse cuenta de tu presencia y te merodeaban con la esperanza de posarse en ti, pero aún eras demasiado joven. Aún recuerdo las cosquillas que te hicieron vibrar con aquel ruiseñor curioso que embelesado por tu belleza se posó junto a ti y te cantó la más hermosa de las canciones. Te sonrosaste, estabas aún más preciosa.

Cuando las nubes me lo permitían, mis ojos no podían parar de mirarte y mi corazón celoso latía fuerte cada vez que alguien se te acercaba. Tu sonrisa ha conquistado a las musculosas abejas exploradoras, hasta las hormigas han respetado tu suelo y te han venerado como a una diosa.

Te he visto crecer junto con el amor que por ti ha crecido en mi interior.

Ahora que llega el otoño mi corazón está triste. Sé que te vas a ir, que ya ha llegado tu final. Desde la distancia te he amado tanto que no me lo puedo creer. Me encantaría no ser eterno para poder morir y reencarnarme contigo en un arcoíris, abrazándonos para crear nuevos colores, ser felices juntos y hacer felices a los que nos ven y nos quieren.

Querida flor, nunca te lo he dicho, pero quiero que sepas que desde mis alturas te he admirado, te he adorado, te he odiado, y te he querido. Siempre estarás en mi corazón aunque sepa que eres un amor imposible, mi sueño de estar contigo seguirá siempre latente y cada vez que vea una flor pensaré que es bonita, pero que no habrá flor más bella que tu.

Te quiero.

El sol.

 

Relato corto con las lanzaderas: primavera, otoño.

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“Maldito karma” de David Safier.

No importa cómo sea el continente, lo importante es el contenido y la esencia.

 

Esta es mi frase resumen de un libro recomendado por mi suegra. En realidad más que recomendado es “leelo tú y ya me cuentas”. Me avanzó un resumen, la sinopsis que hay en la contraportada de todo libro, cómo si ella ya se lo hubiera leído y me sugirió que seguro me iba a gustar.

 

Y no se equivocó.

 

“Maldito karma” es un libro que a grandes trazos te cuenta la esencia del budismo, en qué serás reencarnado en función de tu karma. O sea, que si eres un malaje seras reencarnado en algo malo malo, por ejemplo en una bacteria intestinal, toooodo el dia entre mier… Pues eso. Pero tranquilo, que hay remedio, Buda te permite hacer buenas acciones para ir subiendo en la escala de la reencarnación. Y parece ser que el top de la reencarnación es el ser humano.

 

Nos encontramos en una protagonista que es egoísta y piensa mucho en las apariencias, pero incluso llegando a tener éxito de cara a la gente, su felicidad no es plena. Nada más leer las primeras páginas ella muere aplastada por un lavabo de una estación espacial rusa. Si! Empieza así y ya ves venir que va a ser un libro gracioso.

 

En dos tardes lo tienes ventilado, es un libro de lectura fácil que me ha hecho reír e incluso llorar al final (previsible, pero muy bonito). A mi me ha dejado el cuerpo con muy buen rollo y preparado para emprender buenas acciones. Además está bien redactado y no tiene faltas de ortografía, cosa que se agradece.

Libro recomendado.

Un te quiero por decir

A lo lejos aparece Clara corriendo, como cada día a las ocho de la tarde. Se para en el banco de siempre situado en la zona más cercana a la puerta del parque para estirar. Primero ralentiza el paso de la carrera y luego procede a mover sus largos brazos haciendo giros. Su torso se contonea para estirar los músculos de su fina cintura. Apoya su pie izquierdo en el banco dejando la larga pierna bien estirada haciéndole esperar sus manos que van a la caza de la zapatilla. Luego repite el mismo movimiento con la otra pierna. Realiza los movimientos con una coreografía milimetrada y hartamente ensayada.

El viento sopla ligeramente en el parque, esto alivia el día tan caluroso. Pese a ser tan tarde el calor aún es asfixiante y la brisa se agradece. Aunque ésta haga remover todos los papeles que la gente no tira a la papelera por pereza. Como todos los días hace su pequeña colaboración a la comunidad y recoge unos cuantos papeles que están tirados en el suelo y los vierte a la papelera. Qué desastre. Bolsas de pipas, de patatas fritas, pañuelos, incluso algún periódico Recoge todo lo que está cerca de su banco.

Por curiosidad le echa un vistazo al periódico. Hoy ha tenido tanto lío en el trabajo que no ha tenido tiempo de mirar nada. Empieza a ojear los titulares cuando de repente se queda paralizada. Los ojos se le abren como platos y el corazón se le paraliza por un segundo. Siente mucho frio y las piernas empiezan a fallarle. Busca con la mano el reposabrazos del banco y se sienta sin soltar una de las hojas del periódico mientras las demás salen volando.

“No puede ser”. Ese es su primer y único pensamiento. “No puede ser, no puede ser, ¡no puede ser!” Toda su vida se le cruza por la mente. Aún tiene muchos te quiero y te echo de menos acumulados por decir. No puede ser que haya sucedido. Siente un impulso por salir corriendo pero las piernas aún no le responden. Dos lágrimas se deslizan por su aún más pálida cara después de conocer la amarga y triste noticia.

Clara coge el teléfono móvil y hace una sola llamada.

– ¿Papá?… Acabo de leer una noticia en el periódico que no te lo vas a creer. – se para a coger un poco de aire e intenta calmar el nerviosismo – Me he dado cuenta de que hace mucho que no te he dicho que te quiero, que eres y has sido un maestro para mí, que te echo mucho de menos y tus consejos han sido muy importantes para realizarme como persona. – con voz temblorosa continúa – Te quiero, te quiero, te quiero mucho. Ahora me he dado cuenta que siempre tenía que haber hecho las cosas como tú creías que se debían hacer. Tenía que haber estado a tu lado en todas las situaciones. Tú sabes diferenciar el bien del mal sin tener en cuenta amistades ni familia. Eres la mejor persona que he conocido y siento mucho no habértelo dicho antes. Te quiero mucho y te echo mucho de menos. – terminó la llamada con su último ruego – Dame consejos al oído o en mis sueños para que logre ser la mitad de buena persona que tú has sido. Deja que tu alma esté un poco en mi interior… Te quiero.

Clara no pudo dejar grabado todo el mensaje para su padre, el pitido del contestador ya había sonado y la llamada se había colgado antes del primer te quiero. Un nudo en la garganta no le dejaba respirar, lo deshizo soltando un grito y rompiendo a llorar. En ese momento los pájaros se enmudecieron, el viento se paralizó. La esquela de su padre estaba plasmada en aquél periódico fechado de hace tres días. Ya era tarde para los te quiero, para velar, para todo.

 

Participación Taller de Escritura nº16. Móntame una escena: el parque y el periódico.

Marzo 2014.

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Mis pechos se agitan

ADVERTENCIA:

Este relato corto contiene escenas de sexo y de violencia, si eres menor de edad debes deterner tu lectura en este momento. En caso contrario, declino toda responsabilidad.

MIS PECHOS SE AGITAN.

Mis pechos se agitan. Me encanta la sensación de tenerlos al aire y notar la brisa rozar mis pezones. Cada vez más húmeda no puedo parar de frotarme. La cortina ondea mientras oigo el chabaleo reír a pocos metros. Tengo ganas de jadear, de gritar. Me muerdo el labio. Masturbarme al estilo voyeur es lo más. La posibilidad de ser descubierta me pone a mil.

El tanga acariciando mi ano mientras mi mano danza por mi clítoris. Los pellizcos en los pechos. El culo en pompa. Ya. ¡Ya!. Sólo me falta tu manubrio. Todo mojado. Mis músculos se relajan. Mi corazón palpita rápido. Siento la boca seca, necesito agua.

Me arreglo un poco el pelo. Un pantaloncito corto, una camiseta de tirantes y mis zapatillas de deporte. ¡Qué gustazo me he marcado! A la vista de todos y nadie se ha dado cuenta. Aún relamiéndome los labios abro la puerta de la habitación.

Unos pasos corren por el pasillo. ¡Mierda! ¿Me habrán pillado? Es excitante la idea, pero ¡por favor! que no sea ni papá ni mamá. Me paro un momento a reflexionar y recuerdo que ambos están trabajando, los lunes llegan tarde. ¿Entonces? ¡Javier! Pero ¿este no estaba en clase de música?

Bueno, quizás no se ha dado cuenta. Derechita a la cocina y disimulando. Abro el armario de los vasos y me sirvo uno grande de agua bien fría. Necesito bajar el calor que desprende mi cuerpo. Además, me ha entrado mucha hambre. Me dispongo a prepararme un bocadillo de jamón cuando Javier entra por la puerta.

          ¡Hola hermanita! – me sonríe muy amablemente.

          ¿Y a ti qué te pasa? ¿No deberías estar en clase de música? – cojo el cuchillo y abro el pan.

          Si. Pero estoy malo. – se toca la barriga mientras hace un gesto teatralizado.

Este se ha vuelto a escabullir. A ver cuándo le cuenta a mamá que no le gusta el solfeo. Yo sigo a lo mío. Terminado el bocadillo lo cojo con una mano mientras con la otra bebo más agua.

          ¿Te lo has pasado bien? – y me mira con una sonrisa casi diabólica.

          ¿Cómo? – Bocadillo y agua caen al suelo – ¿De qué me hablas Javier?

          Ya sabes. De tu danza. ¡Jajaja!

          Como les cuentes algo a papá y a mamá te mato.

          ¿Qué me vas a dar a cambio de guardarte el secreto?

          ¡Dos hostias! – mi cara se enrojece mientras aprieto los dientes – Si sueltas prenda…

          Uy, uy. Qué miedo. – su tono de sorna me cala.

¡ Plas ! Sin pensarlo le clavo una bofetada en la cara dejándole los dedos de la mano marcados en la mejilla.

          ¡Yo ya no soy un niño! – grita entre lágrimas.

          ¡Pues no te comportes como tal! – me doy media vuelta mientras apuntillo ya más relajada– Así que ya sabes. ¡Ni mú!

Javier, inseguro, coge el cuchillo y me lo enfila.

          ¡Trátame como a un adulto! ¡Me tienes harto! ¡Te voy a matar!

Me doy la vuelta. Horrorizada esquivo lo que podía haber sido la cadena perpetua de mi hermano. Mi corazón late con fuerza. Mis ojos buscan. Le lanzo el frutero contra la espalda. Se gira realizando un movimiento rápido y ágil. Sigue con el cuchillo amenazante. Vuelvo a buscar. El servilletero me sirve de espada. Dispongo mi cuerpo en posición de esgrima. Estoy lista para el combate. De un golpe me zafa mi arma. ¡Maldición! Cojo una silla y se la empotro en el pecho. Agita su brazo intentando alcanzarme con el cuchillo.

          ¡Eres una zorra! ¡Te gustaría follarte a todo el vecindario! – grita dirigiendo su cabeza a la ventana – ¡Mi hermana os quiere follar! ¡Es una puta!

Me enfurece muchísimo. Ya no lo soporto más. Le doy un puñetazo con toda mi rabia en su nariz. Cae al suelo. Se hace el silencio. Mis nudillos se inflan y siento un dolor insufrible. Un hilo de sangre mancha el suelo. Horror, ¡mi hermano! ¿Qué he hecho?

Participación Taller de Escritura nº14. Móntame una escena: secreto.

Febrero 2014.

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“The Funny Adventures of Little Nani” de Cinta García de la Rosa

El motivo por el que he leido este libro es porque conozco personalmente a la autora. En su cuenta de facebook nos comentó que había escrito un libro y que ya lo tenía a la venta. La verdad es que cuando vi la portada, para la que ella pedía opiniones, le comenté que el título era muy largo, que yo destacaría en letras grandes Little Nani y el resto lo pondría más pequeño. Su respuesta fue contundente “No, el titulo es así, las letras tienen que ser todas iguales”. La verdad es que no entendía su cabezoneria en resaltar todas las partes del título, hasta que he leído el libro.

Realmente son funny adventures (Aventuras divertidas). Esta divertida niña aprendiz de bruja hace que una situación compleja termine alocada. Nunca sabes cómo va a terminar una historia. Los personajes estan muy bien trabajados. Cada uno de ellos tiene una parte de la autora. Mientras leía las historias pensaba “¡Pua! Si es que esto es reflejo de Cinta” y eso me ha hecho descubrir un poco más de ella. De lo cual me alegro.

El libro es una recopilación de historias. Capítulos cortos que hacen su lectura muy amena. Teniendo en cuenta que el libro está en inglés, a mi me ha venido genial. He tardado en leer el libro bastante tiempo porque cada historia debe asimilarse. ¡Hay qué ver como puede terminar una situación vista des de los ojos de una niña!

Cinta define este libro como colección de historias cortas para niños, y es así. Es un libro para leer a los peques que se van a divertir con cada capítulo, pero también es una lectura altamente recomendable para los adultos. Aprendes palabras divertidas en inglés y ves el mundo des de los ojos de una divertida niña.

Lo único que me sobra son los espacios para que los niños hagan sus dibujos. Las ilustraciones hechas por Almudena Romero son excelentes y no estaría mal que hubiera más.

“El prisionero del cielo” de Carlos Ruiz Zafón.

Hay tantos libros que leer que siempre necesito algo o alguien que me motive a empezar una nueva lectura. Esta vez fue mi dermatólogo. Un médico con un atractivo encantador. De físico atlético, seguramente debía cautivar a muchas de sus pacientes pasandose por el forro el código deontológico. Bueno eso y alguna que otra incauta.

Fue tal su insitencia en que leyera a Carlos Ruiz Zafón que siendo catalana debía hacerlo. Me sentía en deuda con mis compatriotas. Además, había oído hablar mucho de él a raíz de la primera novela de esta saga de novelas basadas en unos personajes que regentan una libreria en la Barcelona de la postguerra civil, La sombra del viento.

Así que después de leer La ladrona de libros me enfrasqué a ello.

Antes que nada debo recalcar que no soy crítica de libros y que mis comentarios, por ahora, se basan en sensaciones. Mi crítica no tiene una estructura propia de un profesional, así que me puedo permitir opinar sobre las sensaciones que me transmiten los libros. Al fin y al cabo ese es el objetivo del escritor, transmitirnos sensaciones. Una vez acalarado esto, empezamos.

El libro está bien redactado, pese a que me confunde en ocasiones. En algunos capítulos los párrafos estan redactados en primera persona y en otros en tercera. Tiene dos voces narrativas. Repleto de descripciones cansinas, mi estilo es más bien directo. Debo confesar que me salté algunas líneas que describían demasiado cómo llovía o cómo nevaba.

La historia es entretenida, llena de aventuras. Describe muy bien la sensación de la gente de la época en la que se basa, a veces en demasía. Enlaza perfectamente las tramas y no deja un hilo suelto. Pero hasta ahí.

No me ha transmitido nada. He terminado el libro y no me ha aportado nada. ¿Si tengo ganas de leerme las otras novelas de la saga? Pues la verdad es que ahora mismo no. Son novelas para estar entretenido y pasar un ratito. Los capítulos no son muy largos, así que puedes dejar la novela (y lo cierto es que la he dejado bastantes veces) y volver a retomarla para hacer una lectura de 15 minutitos.

Mi resumen es una novela para pasar el rato muy bien redactada y que entretiene. Además, seguramente este 2014 saldrá la siguiente novela de la saga. El final de esta está abierto a una continuación.

Y tú, ¿la has leído? ¿Qué te ha transmitido?

Mi primer tesoro de 2014.

Apuré el paso al escuchar las doce campanadas. Tenía mucho trabajo acumulado. A mis compañeros no les gustaba ir a la plaza del pueblo tal día como hoy, fin de año. Había mucha gente y lo más probable es que te pisaran, ¡au! y eso dolía, mucho. Pero a mi me encantaba pasearme y mirar cómo iban vestidas las mujeres, ver como los hombres cuchicheaban entre ellos sobre lo guapa que venía tal o cual.

Esa noche me traía una recompensa para casa, oro puro. Pesaba como un demonio, pero debía apresurarme para que nadie me lo robara. Era un bien muy preciado y codiciado por mis competidores. Por desgracia era tan grande que no me lo podía esconder. Lo llevaba cargado a la espalda.

Debía cargarlo solo 500 metros, pero para mi eran como 5 kilómetros. Por el camino me encontré con François. Nada más verme se le pusieron los ojos como platos. ¡Maldición! Me iba a quitar mi perla. Aceleré mi paso, pero habría necesitado cien pies para poder dejarlo atrás. El barullo no me dejaba ir más rápido, mi corazón iba a mil. “Corre, corre… por tu madre reina, corre”. François se acercaba amenazante con una sonrisa triunfal, el tesoro iba a ser suyo.

Nadie alrededor se estaba percatando de mi gran problema, parecía invisible. Si pudiera sudar estaría empapado. Necesitaba un milagro, milagro que llegó con nombre inglés: Johnny. Llegó babeando, con su paso lento y marcado, moviendo las caderas como sólo él sabe hacerlo. Su tamaño y anchura de espalda fue lo que frenó a François que salió pitando subiéndose al primer naranjo que encontró.

Johnny se reía de forma patosa. Le encantaba asustar a François. Aunque hubieran echado una carrera y François solo pudiera correr con una pata, Johnny no le habría alcanzado nunca. Era la presencia de Johnny lo que le amedrentaba, y, sobretodo, los prejuicios de sus orígenes.

Andaba yo relajado, pensando que llegaría tranquilo a casa, que podría enseñar a todo el mundo lo que tenía, cuando… ¡Jhonny! Se dio cuenta de lo que llevaba. Las babas se multiplicaron, su lengua intentaba recogerlas sin mucho éxito. ¡Ay! ¡Otra vez! “Corre, corre… por tu madre reina, corre”. El pesado paso de John me daba un poco de ventaja, pero estaba claro que dado su tamaño cada paso que él daba equivalían a 50 de los míos. ¡Puf!

Ya sólo me quedaban 200 metros para llegar a casa. ¡Muy poco! Pero este maldito de John me iba a fastidiar mi primer triunfo de 2014. Notaba su aliento en mi pompis, empezaba a empaparme con sus babas, su nariz no dejaba de olisquearme como un chucho cualquiera. Madre mía, siempre me tenían que chafar todos mis triunfos. Y esta vez iba a ser el gracioso de John.

Si. Me lo quitó.

Por culpa de ese maldito gato siamés que había llamado la atención del perezoso bulldog inglés no pude llevar hasta el hormiguero el grano de uva amarilla. Empecé el año mal, muy mal.

Participación Taller de Escritura nº14. Móntame una escena: doce campanadas.

Enero 2014.

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